¿La mala suerte?
El béisbol es tal vez el deporte que más inmerso se encuentra en las cuestiones esotéricas, cabalísticas y sobrenaturales. Por eso vemos con frecuencia los rituales, ceremonias o simplemente los colgajos que los peloteros utilizan cuando entran en acción.
No niego que la suerte sea un factor que en ocasiones juega al béisbol, tanto en lo individual como en conjunto, unas veces está contigo y en otras te vuelve la espalda.
Sin embargo hay que tener en cuenta que, si “la suerte es el residuo del cálculo”, un profesional está obligado siempre a prever en base a sus conocimientos y experiencia, las consecuencias de sus acciones.
De esa manera, por ejemplo, un pelotero debe emplear sus facultades natas y la técnica adquirida para conectar un batazo; y si la suerte le ayuda puede convertirse en jonrón.
De igual manera un directivo, debe emplear tanto su conocimiento en el aspecto administrativo como en el medio beisbolístico, para cubrir con oportunidad las necesidades de un equipo; y si la suerte le sonríe lograr un campeonato o al menos brindar un buen espectáculo.
En el momento que vive nuestro equipo Piratas, tanta “mala suerte” me parece sospechosa, es verdad que todos están expuestos a las lesiones pero tantos lesionados ya se me hace demasiado; los que no están lesionados simplemente no están dando resultados; la afición se ha alejado del estadio; y la directiva… bien, gracias.
Porque recordemos que cuando Ramón Valdez se lesionó todavía se estaba a tiempo de contratar un out fielder extranjero, incluso el último día de contrataciones se anunció que “se estaba en eso”; pero que sucedió al final?, el refuerzo nunca llegó y esa misma noche se lesionó Rivera.
Después de eso las lesiones se han multiplicado en el equipo y en general se nota el bajo rendimiento de los jugadores, como que la apatía ha permeado en todo el club y eso se percibe en las tribunas (al menos eso percibo).
En lo referente al espectáculo, fuera de la inauguración, jamás volvimos a ver grupos de animación o de música en el estadio; en este Blog nos cansamos de mendigar promociones y nadie nos secundó; señalamos que tanta transmisión televisiva alentaba la ausencia del estadio y los medios cerraron filas para celebrar la copiosa “difusión tan necesaria para el beisbol”.
A pesar de todo esto, la verdadera afición campechana, la que sí paga su boleto noche a noche porque el béisbol es su pasión y no su negocio, la que soporta las incomodidades del estadio a veces durante más de 4 horas, la que consume el elíxir de los patrocinadores a tan elevados precios, la que al comprar colabora en la fuente de empleo de pequeños comerciantes en el estadio, la que cuando alza la voz es calificada de subversiva, malinchista, anticampechana, o simplemente villamelona; esa afición ha estado, está y estará con su equipo hasta el último momento, en las buenas celebrando, en las malas reclamando porque es la naturaleza humana, pero siempre con nuestro equipo no les quepa duda.
A los señores directivos si les digo, ¡hagan algo por favor!; si como se afirma es cuestión de mala suerte, cuando menos lleven al equipo a Catemaco para sacudirse la mala suerte, pero que se vea realmente la intención de salvar esta temporada.
“Por la razón y siempre por la razón.”
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